Un estudio identifica los vacíos de conocimiento clave para abordar las causas de la pérdida de biodiversidad

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Un estudio identifica los vacíos de conocimiento clave para abordar las causas de la pérdida de biodiversidad

Las políticas internacionales de sostenibilidad establecen objetivos claros para proteger los ecosistemas y la biodiversidad, pero la forma de conseguir estos objetivos sigue siendo difícil en la práctica y la pérdida de biodiversidad continua a un ritmo alarmante. Este contexto es el punto de partida de un nuevo estudio que publicó el lunes la revista científica Nature Sustainability, que identifica la necesidad de un mejor conocimiento sobre la gobernanza ambiental, las instituciones y las conexiones entre los sistemas sociales y ecológicos, con el objetivo de superar la pérdida de biodiversidad.

El trabajo lo ha liderado Matias Mastrangelo, investigador de la Universidad Nacional de Mar del Plata (Argentina), y también lo firma Elisa Oteros-Rozas, investigadora Juan de la Cierva de la Cátedra de Agroecología y Sistemas Alimentarios de la Universidad de Vic – Universidad Central de Cataluña (UVic-UCC) (España). El nuevo estudio, realizado por un equipo internacional de 32 expertos, identifica los vacíos de conocimiento clave que deben ser atendidos para abordar las causas fundamentales de la pérdida de biodiversidad, y reclama una investigación orientada a buscar soluciones a la crisis socio-ecológica.

Para hacerlo, parte de siete evaluaciones recientes realizadas por el organismo científico-normativo IPBES, la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas. Estas evaluaciones «sintetizan el conocimiento actual sobre la relación entre la sociedad y la naturaleza, incluido el rol de las personas en la gestión de los ecosistemas para proporcionar beneficios a la gente», explica Elisa Oteros-Rozas. Los informes de la IPBES son, en palabras de la investigadora, «una herramienta crítica para informar, tanto en la formulación de políticas basadas en la evidencia como para establecer agendas de investigación científica».

Los autores han comparado los vacíos de conocimiento identificados en los informes de la IPBES con los objetivos clave de sostenibilidad internacional establecidos por las Naciones Unidas para alcanzar las Metas de Aichi de Biodiversidad Biológica, acordadas en 2010 en virtud del Convenio sobre la Diversidad Biológica y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

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Elisa Oteros-Rozas. (Foto U. Vic-UCC)

«Hemos constatado que los objetivos de sostenibilidad global no se pueden conseguir sin un mejor conocimiento de las retroalimentaciones entre los sistemas sociales y ecológicos, y de instituciones de gobernanza eficaces para brindar servicios ecosistémicos de manera equitativa y proteger a las personas vulnerables, explica Matias Mastrangelo. El director del estudio afirma que «necesitamos identificar estrategias de gestión y políticas para los ecosistemas y la biodiversidad que sean efectivas, justas, inclusivas y que promuevan una buena calidad de vida».

El análisis concluye que «se han hecho progresos para cerrar algunos vacíos de conocimiento previamente identificados en la Evaluación de Ecosistemas del Milenio 2005, entre las que figura una mejor comprensión de las tendencias a largo plazo del cambio ecológico», explica Oteros-Rozas. Sin embargo, «después de décadas de investigación persisten algunos vacíos de conocimiento y han surgido nuevos».

«Hemos avanzado mucho en evaluaciones globales, pero el vacío en investigación más urgente no ha cambiado desde 2005: necesitamos estrategias efectivas para cumplir con nuestros objetivos de sostenibilidad», añade la coautora Elena Bennett, profesora asociada de la Escuela de Ambiente McGill (Canadá). «En esta última evaluación, el papel del conocimiento indígena y local para mantener los beneficios de la naturaleza para la gente se ha convertido en un vacío de conocimiento clave», explica Bennett según la cual «ahora tenemos que dialogar y coproducir conocimiento con aquellos agentes que tienen una gran experiencia en cambio social y gobernanza, incluidos los actores locales y los dirigentes políticos «.

En este sentido, las evaluaciones de la IPBES reflejan un creciente consenso sobre la necesidad de nuevas formas de valorar tanto el bienestar humano como la protección de la biodiversidad. Kimberly Nicholas, otra de las autoras y profesora asociada de estudios de sostenibilidad en la Universidad de Lund (Suecia) señala que «está emergiendo un cambio de paradigma: la importancia que se da a los valores humanos y a las instituciones coloca las personas en el corazón de la protección de la naturaleza» y por eso «necesitamos nuevas formas de valorar el bienestar humano y natural, más allá de definir la calidad de vida a partir del Producto Interior Bruto».

Finalmente, los autores sostienen que los vacíos de conocimiento que han identificado deberían ser un aporte importante para los nuevos objetivos globales de biodiversidad establecidos para ser adoptados en el 2020 en la convención marco de las Naciones Unidas sobre biodiversidad. «Todos los actores implicados deben centrarse urgentemente en mejorar el conocimiento sobre los vacíos identificados, sobre todo en las regiones donde éste es actualmente ausente», dice Natalia Pérez-Harguindeguy, profesora de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) y coautora del estudio. «El futuro de la humanidad depende de cómo respondamos a la actual crisis socio-ecológica», concluye. (U. Vic-UCC)

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