Lanzamiento del Amos 17 mediante un Falcon 9 desechable

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Lanzamiento del Amos 17 mediante un Falcon 9 desechable

El 6 de agosto de 2019 a las 23:23 UTC SpaceX lanzó un Falcon 9 v1.2 Block 5 desde la rampa SLC-40 de la Base Aérea de Cabo Cañaveral con el satélite de comunicaciones israelí Amos 17 a bordo. Aunque a estas alturas el lanzamiento comercial de un Falcon 9 es algo —casi— rutinario, esta misión —la 74ª de un Falcon y la décima de este lanzador en lo que llevamos de año— es destacable por tres motivos. El primero es que, en esta ocasión, la primera etapa fue desechada. Era la tercera misión de la etapa B1047 tras haber sido usada para lanzar los satélites Telstar 19V (22 de julio de 2018) y el Es’hail 2 (15 de noviembre de 2018). Por este motivo, en este lanzamiento se retiraron las patas del tren de aterrizaje y las carísimas rejillas aerodinámicas de titanio. La causa de que la etapa no se recuperase es que el Amos 17 se acerca demasiado al límite de las prestaciones del Falcon 9, ya que el satélite tiene una masa al lanzamiento de 7,2 toneladas, mientras que el Falcon 9 v1.2 Block 5 puede colocar un máximo de 8,3 toneladas en órbita geoestacionaria.

Lanzamiento del Falcon 9 con el AMOS 17 (SpaceX).

Este ha sido la segunda vez que se desecha a propósito una etapa de un Falcon 9 Block 5. La primera fue la etapa B1054 que lanzó el satélite GPS-3 I el 23 de diciembre de 2018, pero en aquella ocasión no se recuperó por expreso deseo de la USAF, que quería una etapa completamente nueva y que no emplease sistemas de recuperación con el fin de certificar sus prestaciones de cara a futuros lanzamientos militares. Por el momento ninguna etapa Block 5 ha realizado más de tres misiones (la primera que realizará cuatro lanzamientos parece que será la B1046, precisamente la primera etapa Block 5, que será usada en el lanzamiento suborbital para poner a prueba el sistema de aborto de la Crew Dragon).

El segundo motivo por el que llama la atención este lanzamiento es que SpaceX logró recuperar mediante paracaídas una de las dos mitades de la cofia usando el barco Ms. Tree, situado a unos 950 kilómetros de la costa de Florida. La otra mitad también descendió en paracaídas, pero cayó en el mar y sería posteriormente recuperada. Es la segunda vez que la empresa de Musk logra recuperar una cofia (que tiene 5,2 metros de diámetro y 13,1 metros de longitud). La primera fue en la misión STP-2 del pasado 25 de junio, aunque en aquella ocasión se trató del lanzamiento de un Falcon Heavy. Por el momento se desconoce si las dos mitades recuperadas son complementarias y si se podrían emplear juntas en un futuro lanzamiento. No deja de ser curioso que, a pesar de que solo sea la segunda cofia recuperada, ya nos parezca algo —de nuevo, casi— rutinario.

Emblema de la misión (SpaceX).
El Amos 17 antes de ser colocado dentro de la cofia (Spacecom Ltd.).
Satélite Amos 17 (Boeing).
Inserción en la cofia (Spacecom Ltd.).
Otra vista del satélite en la cofia (Spacecom Ltd.).

El tercer motivo es que este lanzamiento puso en órbita al Amos 17, un satélite geoestacionario de comunicaciones propiedad de la empresa israelí Spacecom Limited y que ha sido construido por Boeing usando la plataforma BSS-702MP. El Amos 17, que ha costado 250 millones de dólares, tendrá una vida útil estimada en unos veinte años y estará situado en la posición 17º este en la órbita geoestacionaria. Pero lo importante es que se trata del primer satélite de la serie Amos que alcanza la órbita después del accidente del Amos 6. Recordemos que el Amos 6 resultó destruido el 1 de septiembre de 2016 por culpa de la explosión de la segunda etapa del Falcon 9 en la rampa SLC-40 durante una prueba de encendido de  los motores de la primera etapa. La pérdida del Amos 6, que tuvo lugar hace casi tres años, fue un duro golpe para SpaceX y se produjo apenas un año después de la pérdida de la nave de carga Dragon CRS-7 por culpa de otro fallo en la segunda etapa del lanzador. La rampa SLC-40 tuvo que ser reconstruida, pero lo más grave fue la pérdida de confianza ante los clientes, especialmente la NASA. La explosión se debió a un defecto del material aislante de los depósitos de helio (COPV) usados para presurizar la segunda etapa. Los huecos en el material aislante permitieron la acumulación de oxígeno líquido y sólido en los COPV, dando lugar a la explosión que destruyó el lanzador.

Otra vista del lanzamiento (SpaceX).
Una primera etapa del Falcon 9 sin tren de aterrizaje ni rejillas de control (Spacecom).

El accidente hizo que la NASA presionase fuertemente a SpaceX para mejorar la seguridad del Falcon 9. La empresa de Musk rediseñó radicalmente los COPV y garantizó a la agencia espacial que una explosión así no volvería a producirse. El celo de la NASA se debía a que el Falcon 9 es el cohete que debe lanzar las cápsulas tripuladas Crew Dragon a la ISS. Tras la explosión del cohete del Amos 6, SpaceX abandonó la arriesgada práctica de probar los motores de la primera etapa con la carga útil instalada. De acuerdo con el contrato firmado con la empresa israelí Spacecom, SpaceX se comprometió a lanzar el Amos 17 gratuitamente para compensar la pérdida del Amos 6. En estos tres años SpaceX no solo ha recuperado la confianza de sus clientes, incluyendo Spacecom y la NASA, sino que ha lanzado con éxito casi medio centenar de cohetes Falcon 9 y Falcon Heavy y se ha convertido en la empresa líder en el mercado de lanzamientos comerciales a nivel mundial.

Fases de la misión (SpaceX).
El cohete en la rampa (@RDAnglePhoto).

LINK DE LA FUENTE ORIGINAL NAUKAS DANIEL MARIN

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