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La moral empuja a protestar

Los motivos que llevan a las personas a manifestarse han sido objeto de estudio durante largo tiempo. Tres factores recibieron la mayor atención: la sensación de injusticia (o ira debido a la aparente injusticia social), confianza en la eficacia de las acciones grupales (protestas) y la identidad politizada, es decir, identificación con un grupo cuya motivación es política. Sobre esta base, en 2008 se desarrolló un modelo predictivo de acción colectiva: SIMCA (SIMCA, Social Identity Model of Collective Action). Sin embargo, la voluntad de complementar este enfoque llevó a un grupo de científicos, que incluía a un investigador de la Universidad HSE, a incluir factores adicionales en el modelo existente.

Científicos de la Universidad de Santiago de Compostela, en colaboración con Dmitry Grigoriev del Laboratorio Internacional de la Investigación Sociocultural de la Escuela Superior de Economía (Universidad HSE), han sugerido que los componentes axiológicos como la ideología y la obligación moral también influyen en los movimientos colectivos. Su influencia se puso a prueba en encuestas a ciudadanos de España. El estudio ha sido publicado en la revista PlosOne: https://doi.org/10.1371/journal.pone.0218350.

Los investigadores creen que la decisión de participar en una manifestación o no es ideológica por definición. En primer lugar, refleja la actitud hacia el sistema social existente. En segundo lugar, los manifestantes políticos (y los contra-manifestantes) a menudo se sienten atraídos por los polos ideológicos de izquierda o derecha. Por ejemplo, después de la Revolución Francesa, en términos simples, la derecha intentó mantener el status quo (dejar todo como estaba) y defendió la jerarquía y las tradiciones, mientras que los progresistas (izquierda) querían promover el cambio social para lograr la igualdad social, económica y política.

Además, existen motivos ideológicos asociados con el fenómeno de la justificación del sistema social.

Según la teoría de la justificación del sistema, la mayoría de las personas están motivadas para proteger, apoyar y justificar los sistemas sociales, económicos y políticos de los que dependen. Las instituciones, mecanismos, ideas y prácticas familiares (status quo) se perciben como naturales e inevitables, adquiriendo así un sentido de legitimidad.

Los investigadores sostienen que la política también es inseparable de las cuestiones de moralidad y, por lo tanto, consideran la obligación moral como el principal componente axiológico. La idea inicial de partida para este concepto provino del trabajo de Immanuel Kant sobre el imperativo categórico (un principio que siempre debe seguirse, independientemente de las consecuencias) y su base teórica en el campo de la psicología se relaciona con las de disonancia cognitiva y auto-discrepancia. Es bien conocido que a veces las personas se comportan según sus propias ideas sobre la moralidad, ignorando el aumento de los costos que pueden estar asociados con sus acciones.

Así, el concepto de obligación moral de los investigadores abarca cinco aspectos:

1. el sentimiento mismo de obligación;

2. autonomía;

3. satisfacción personal (si el comportamiento cumple con la obligación);

4. incomodidad (si el comportamiento no cumple con la obligación);

5. sacrificio.

Como una norma moral determina qué comportamiento es correcto y cuál no, una obligación moral puede considerarse una fuente de motivación para cumplir con esta norma moral.

Para probar la viabilidad de su modelo, los científicos realizaron dos estudios, ambos en España.

El primer estudio tuvo lugar durante una protesta política en Madrid en mayo de 2017. Como parte de ello, se entrevistó a personas en un mitin organizado por partidos de izquierda. La manifestación reclamaba una moción de censura hacia el Primer Ministro de España. La protesta fue causada por numerosos casos de corrupción en el Partido Popular de derecha dirigido por él.

Entre los encuestados había 270 manifestantes activos y otros 261 de los llamados no manifestantes. Estas son personas que no participaron directamente en la manifestación, pero estuvieron en la escena.

Se pidió a los encuestados que completaran cuestionarios para medir cada una de las cinco variables incluidas en el modelo.

Un análisis de las respuestas mostró que la obligación moral es un factor clave que alentó a los manifestantes a participar. Esto fue seguido por un deseo de compartir valores y creencias con los manifestantes (identificación). Fue en estos indicadores que las respuestas de los manifestantes de los no manifestantes generalmente diferían. El modelo propuesto hizo posible clasificar correctamente a participantes y no participantes 87% de los casos.

También se realizó un segundo estudio en 2017. Su objetivo era explicar las intenciones de las personas de participar en formas de acción colectiva no normativas, es decir, tipos de movilizaciones de más riesgo para los participantes. Por motivos de recursos y seguridad en esta ocasión se investigó la intención de participar en este tipo de acción colectiva. Los investigadores probaron su modelo en posibles manifestantes. Encuestaron a 607 personas sobre su intención de participar en un movimiento de protesta en defensa del sistema sanitario español.

Un análisis de las respuestas recibidas nuevamente mostró una fuerte influencia de la obligación moral. Tanto es así que la obligación moral fue la variable que con más intensidad explicó la intención de participar en acciones de protesta no convencionales en este estudio. La siguiente variable con más influencia resultó ser la orientación ideológica. Las personas más izquierdistas estaban más dispuestas a salir a las manifestaciones.

Cada contexto de acción colectiva es algo único. Las manifestaciones tienen diferentes objetivos y organizadores; ocurren en diferentes períodos históricos. Además, los países donde se realizan las protestas tienen sus propias características culturales. Estas condiciones influyen sobre las variables explicativas, de modo que en función del contexto unas u otras pueden llegar a tener más influencia. Esto se puso de manifiesto en ambos estudios, ya que se puede observar como el peso explicativo de las diferentes variables cambió a lo largo de los mismos.

«Los manifestantes deben identificarse con el grupo relevante, compartir una visión común de la situación, sentir insatisfacción, emociones negativas (a menudo rabia), y también tener la obligación moral de participar en la defensa de su posición, a pesar de los posibles costos y negativas consecuencias. Resulta que no siempre es necesario creer que pueden cambiar la situación», – comenta Dmitry Grigoryev, investigador junior en el Laboratorio Internacional de la Investigación Sociocultural de la Universidad HSE.

En su opinión, los cinco factores anteriores que motivan a las personas a participar en acciones masivas tienen una aplicación práctica. Son utilizados tanto por el poder estatal como por su oposición. El primero, para reducir la tensión social, el segundo, para movilizar a las personas a salir a las manifestaciones. De este modo, el ejemplo de Rusia muestra cómo las instituciones progubernamentales trabajan principalmente en el campo de la justificación del sistema social, mientras que las fuerzas de oposición «presionan» en un sentido de injusticia social y usan técnicas de identificación política. (Fuente: National Research University Higher School of Economics

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