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La «cara oculta» de Plutón

El 14 de julio de 2015 la sonda New Horizons de la NASA nos mostró por primera vez el aspecto de Plutón y, de paso, el de un objeto del cinturón de Kuiper. Sin embargo, durante el breve encuentro solo se pudo obtener datos de alta resolución de poco más la mitad del planeta enano, el hemisferio dominado por la inmensa Sputnik Planitia, el mayor glaciar del sistema solar. No se trató de una coincidencia, ya que los encargados de la misión prepararon el sobrevuelo de tal forma que se pudiese estudiar la estructura de mayor brillo —albedo— en las imágenes del telescopio espacial Hubble, una estructura que resultó ser Sputnik Planitia. Desgraciadamente, Plutón tiene un periodo de rotación muy lento, de tan solo 6,39 días, por lo que la New Horizons solamente pudo contemplar el otro hemisferio cuando se encontraba a una distancia relativamente grande, de ahí que la resolución media de esta parte del planeta enano sea del orden de 20 kilómetros por píxel. Por suerte, un reciente análisis de las mejores imágenes de esta «cara oculta» de Plutón —por contraste con el «hemisferio visible» estudiado por la New Horizons— ha permitido extraer algo más de información sobre esta zona del planeta enano.

Mapa de Plutón centrado en el «hemisferio oculto» (Alan Stern et al.).

En cualquier caso, hay que recordar que las regiones situadas por debajo de la latitud 38º sur estaban sumidas en la oscuridad durante todas las fases del encuentro y no tenemos datos de las mismas (aunque parte de esta zona a oscuras se ha podido ver gracias a la luz dispersa por la neblina de la tenue atmósfera plutoniana). ¿Y qué tiene de especial la «cara oculta» de Plutón? Pues que mientras la «visible» durante el encuentro de la New Horizons está dominada por Sputnik Planitia —a su vez una parte de Tombaugh Regio, el «corazón» de Plutón—, en este hemisferio no vemos nada parecido. La otra mitad del planeta enano está dominada por unas marcas lineales que van de norte a sur denominadas Chandrayaan Linea, Yutu Linea y Luna Linea (muchas características del terreno de Plutón han sido bautizadas en honor a misiones espaciales, en este caso sondas lunares).

Una de las mejores imágenes de la «cara oculta» de Plutón tomada por la New Horizons unos tres días antes del encuentro (NASA/JHU-APL/SwRI).

Es posible que estas «líneas» sean crestas o depresiones similares a las vistas en el hemisferio mejor estudiado, pero, como no se puede determinar su naturaleza, reciben la denominación genérica latina linea en vez de dorsa o fossae. Otra diferencia obvia es que los depósitos ecuatoriales de sustancias orgánicas oscuras son menos pronunciados en el hemisferio oculto. Mientras que el lado dominado por Sputnik Planitia tiene la enorme mancha Cthulhu Macula, en la otra mitad de Plutón vemos manchas oscuras menos extensas (denominadas Balrog Marcula, Cucub-Came Macula, Hun-Came Macula y Meng-p’o Macula). También se aprecia un cráter de gran tamaño —de 250 kilómetros de diámetro— llamado Simonelli que parece ser el segundo mayor cráter de Plutón tras Burney (290 kilómetros).

Distintas resoluciones de las imágenes de la New Horizons en Plutón en km/píxel (Alan Stern et al.).
Diversos tipos de terreno de la cara oculta de Plutón (NASA/JHU-APL/SwRI).

Aunque los tipos de terreno de este otro hemisferio parecen muy similares a los ya conocidos, el hemisferio oculto tiene algunas características únicas. Por ejemplo, en la cara oculta el extraño «terreno de cuchillas» (bladed terrain), formado por enormes depósitos de hielo de metano —quizá parecidos a los penitentes de hielo—, son mucho más extensos. Por contra, los brillantes depósitos de hielo (una mezcla de hielos de nitrógeno y de monóxido de carbono con una pizca de hielo de metano) son menos numerosos. Las estructuras geológicas que presentan la alineación norte-sur del hemisferio oculto probablemente se deban a las enormes tensiones causadas por la formación de la cuenca de impacto en la que se asienta el glaciar de Sputnik Planitia —hace unos cuatro mil millones de años— y el posterior e hipotético cambio en la orientación del eje de rotación del planeta enano que provocó la creación del glaciar.

El curioso «terreno de cuchillas» (bladed terrain) de Plutón es más abundante en la cara oculta (NASA/JHU-APL/SwRI).
Los depósitos de hielo de metano en forma de terreno de cuchillas son muy extensos en el hemisferio oculto (NASA/JHU-APL/SwRI).
Modelo que predice la dirección de las fracturas de la superficie originadas por la formación de Sputnik Planitia (Alan Stern et al.).

La lenta rotación de Plutón hace difícil que sea explorado en su totalidad por una sola nave que se limite a sobrevolarlo. Por eso los primeros proyectos de misiones al planeta enano incluían dos sondas gemelas que debían pasar por Plutón con una diferencia de unos tres días para ver ambos hemisferios claramente (o, al menos, tenían que solar una subsonda más pequeña que se separaría antes del encuentro). Lamentablemente, deberemos esperar mucho tiempo para que podamos volver a ver a Plutón mediante una sonda espacial. Con suerte, la próxima ocasión nave que viaje hasta allá será un orbitador que nos permita contemplar toda la superficie del planeta enano en alta resolución.

Referencias:

  • S. A. Stern et al, Pluto’s Far Side, arXiv:1910.08833 [astro-ph.EP], 19 de octubre de 2019.

LINK DE LA FUENTE ORIGINAL NAUKAS DANIEL MARIN

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